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Hacienda Santa Maria Xalostoc. Data de mediados del siglo XVI, durante
las excavaciones de remodelación se encontró una piedra con la
inscripción "Hacienda Xalostoc Noviembre 1549", en aquella época contaba
con más de 3,500 hectáreas que aprovechaban para la agricultura, la
explotación de maguey y la ganadería. En el patio de entrada se aprecia
todavía la inscripción de la troje La Purísima, construida en 1886.
En el último cuarto del siglo XIX, con la introducción del ferrocarril,
se construyó una vía alterna para transportar desde la hacienda, los
barriles de pulque con destino a la ciudad de Puebla y México, que
contribuyó a que Xalostoc fuera una de las haciendas mas ricas de la
región.
Después de la Revolución, se repartieron sus tierras y sus peones se
establecieron en los alrededores, formando en el transcurso de los años
la población de Xalostoc.
Durante mucho tiempo esta hacienda permaneció en al abandono, sus
amplios salones fueron invadidos por la hierba y los matorrales,
mientras que otros fueron utilizados como corrales de animales.
Hasta que hace quince años fue comprada por la familia Baer, quienes se
han empeñado en la restauración de este lugar, rescatando sus vestigios
para hacerla florecer como antaño. Esfuerzo reconocido con el Premio
Nacional en Restauración del año 2000.
Restauración
La Hacienda ha sido restaurada con la guía del arquitecto
internacionalmente reconocido Luis Ortiz Macedo, un experto en la
preservación de la arquitectura colonial mexicana. Sus actuales
propietarios han pasado 15 años recuperando cada detalle original,
dándole de vuelta a la propiedad su antigua gloria. Cada aspecto de la
restauración de la Hacienda ha sido creada a partir de las
características de la arquitectura original y manteniendo el mágico
ambiente del tiempo antiguo.
Los materiales de construcción siguen siendo los mismos utilizados en la
construcción original de la hacienda, creando una atmósfera en
sus amplios espacios interiores, ambiente confortable, simplicidad
elemental y decoración tradicional mexicana. La construcción original
central comprende tres grandes patios que incluye el ‘tinacal’ (cuarto
de fermentación) y ‘la troje’ (gran espacio para el almacenamiento de
barriles de pulque), los cuales son ahora el restaurante, cocina y área
de almacenamiento. Las 8 amplias suites y 10 habitaciones lujosas están
decoradas con un estilo acogedor y elegante, evocando el espíritu del
México del siglo XVIII mientras fusiona sus sentidos con la
tranquilidad.
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